Coronavirus

“Momento Económico”
27 de Febrero de 2020

Los coronavirus son una familia de virus responsables de diversas afecciones que van desde el resfriado común hasta enfermedades respiratorias más agresivas como el SARS (SARS-CoV), el MERS (MERS-CoV) y ahora el novel 2019-nCoV o COVID-19, que, como se sugería anteriormente, pueden provocar insuficiencia respiratoria. Estos virus no sólo atacan al ser humano sino también a animales como perros, gatos, roedores, aves, cerdos, etcétera. Así, si bien la manera en que se propagan es de persona a persona -generalmente por gotitas de saliva de tos o estornudos de una persona infectada-, también existen casos documentados de transmisión de los coronavirus por parte de animales al ser humano -en el caso del SARS, la civeta lo transmitió a personas en la RP China, en 2002, en tanto el dromedario transmitió el MERS a personas en 2012 en Arabia Saudita. El mercado de pescados de Wuhan, en la RP China ha sido detectado como el lugar en que muy posiblemente se originó el brote del COVID-19. Con todo, numerosos coronavirus que afectan a animales no se han reproducido en el ser humano. De todos los coronavirus existentes se sabe que sólo siete -incluyendo al actual COVID-19- infectan a seres humanos.

No se debe confundir a los coronavirus con la influenza. La principal diferencia entre unos y otro es que la influenza es un problema de salud pública que se exacerba especial aunque no exclusivamente, de manera estacional. Existe una vacuna para hacerle frente. En el caso de los coronavirus existen diversos tratamientos, que entre más pronto sean provistos pueden salvar vidas. Desafortunadamente en el caso del coronavirus 2019-nCoV no hay una vacuna y el desarrollo de la misma podría tomar mucho tiempo, debido a todas las pruebas de eficacia e inocuidad que debería solventar.

La comunidad internacional ha acumulado un importante aprendizaje de cara a las emergencias sanitarias. Una de las lecciones más importantes es que no es posible bajar la guardia ante los desafíos que las enfermedades existentes -a las que cada año se suma, por lo menos, una nueva- plantean.

Los efectos económicos del coronavirus COVID-19 son ya evidentes. Pese a los esfuerzos por parte de Beijing para tranquilizar a la comunidad internacional, el impacto estimado del virus en la economía del gigante asiático se calcula en 90 mil millones de dólares. La contracción del comercio internacional es otra consecuencia predecible de esta emergencia sanitaria, puesto que el turismo y el transporte, amén de los servicios de consumo, una vez más, como en los tiempos del SARS, son víctimas del nuevo brote. Las bolsas de valores del mundo se vieron “infectadas” por el temor que genera el coronavirus. Todo ello acontece en momentos en que la economía china venía experimentando una desaceleración que, sumada a la epidemia, sin duda será extremadamente costosa.

México actualmente experimenta una transición demográfica, epidemiológica y sanitaria. La población vive más -la esperanza de vida se ha extendido-, pero enfrenta enfermedades crónico-degenerativas no transmisibles -diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedades hepáticas, etcétera- por encima de las enfermedades transmisibles, como principal causa de defunciones. En ese marco, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha optado por desmantelar el sistema de salud existente, lo que compromete la capacidad de respuesta del gobierno federal ante emergencias sanitarias. La escasez de medicamentos, la falta de vacunas y actualmente, la limitada cobertura de los servicios de salud, reducen sustancialmente la capacidad de respuesta de México ante emergencias sanitarias como las que actualmente plantea el coronavirus COVID-19.